Dientes... o no...
- MaMestra

- 24 jul 2020
- 3 min de lectura
“Se lo lleva todo a la boca... pobrecita, tendrá molestia. Le estarán rompiendo las encías y empezando a salir los dientes.”
Así llevamos desde los dos meses, escuchando lo “a puntito” que están los dientes de Emma de salir. Ahora tiene casi siete y no le ha salido ninguno todavía.
Y digo yo. Cuando todos los bebés se chupan las manos, todos se llevan los objetos a la boca y todos salivan mucho, puede que quiera decir que es el algo NORMAL y NORMATIVO del desarrollo ¿no?
En efecto, así es. Un bebé descubre su entorno a través de la boca. Es lo que primero utiliza para tener contacto con su realidad, para alimentarse, para sobrevivir. Además, el desarrollo humano sigue un orden céfalocaudal, de la cabeza a las extremidades, por lo que la boca es una parte del cuerpo que se desarrolla de manera temprana.
Que un bebé explore haciendo uso de lengua y labios, también es debido a que son de las zonas del cuerpo que más terminaciones nerviosas tienen por milímetro cuadrado. Pero es que, además, es fundamental que lo hagan, porque así preparan la maquinaria orofacial para introducir alimentos a partir de los 6 meses.
A principio, a partir de los dos meses, babean mucho porque producen mucha saliva, más de la que pueden tragar. Poco a poco aprenderán a gestionar este exceso, desarrollando y controlando el mecanismo de deglución. ¿Para qué se llevan las manos, los pies o cualquier cosa que pillen a la boca? para practicar la masticación. Los bebés, a partir de los 6 meses (y si se mantienen sentados y han perdido el reflejo de extrusión) pueden empezar a comer alimentos sólidos, muy blanditos y de texturas específicas, porque mastican ¡aunque no tengan dientes!
Lo hacen utilizando las encías, y mueven los alimentos en la boca como han estado practicando hasta el momento. Nosotros seguimos el método Baby Led Weaning (BLW) de Alimentación Complementaria (AC). El alimento principal de Emma sigue siendo la leche materna, pero vamos introduciendo alimentos en formato real, sin triturar. Para hacerlo de forma correcta hace falta mucha información y formación, de modo que podamos ofrecer de forma segura cada comida.
Con el BLW siguen desarrollando, de manera NATURAL y como se ha hecho realmente toda la vida (ni en las cavernas, ni los egipcios, en los castillos de la edad media, ni los griegos o los romanos tenían batidoras), toda la musculatura bucodental y orofacial, favoreciendo la aparición de la dentición y del habla. Además, tiene muchos otros beneficios a nivel sensitivo, motriz y emocional: conocen olores y sabores reales y diferenciados al probar cada alimento por separado, experimentan con diversas texturas, trabajan la fuerza y el autocontrol de las manos para agarrar objetos, se inicia una relación saludable con los alimentos, fortalecen el vínculo familiar al compartir el espacio de las comidas, y un larguísimo etcétera.
Los avances en todos estos niveles de desarrollo se pueden observar a las pocas semanas de empezar con la AC. Pero en nuestro caso, todavía no asoma ni una puntita blanca en esas encías tan llenas de babitas y amor.
Emma no tiene dientes, ni uno, pero ya tenemos preparado el cepillo y la pasta para el momento en el que salga el primero. La pasta de dientes infantil, con un mínimo de fluor de 1000 ppm. Y un cepillo, cepillo. Blandito pero cepillo, no gasita, ni dedal.









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