Baby Sign 💛
- MaMestra

- 5 mar 2021
- 4 min de lectura
Con la llegada de un bebé solemos preocuparnos por temas como la lactancia, alimentación, cuidado, educación… pero hay un aspecto súper importante que, por desconocimiento y falta de presencia social, descuidamos. Es la comunicación temprana.
Y es que, antes de que aparezca el lenguaje verbal, vemos en los más peques el lenguaje gestual. Desde bien pequeños aprenden a levantar los brazos cuando quieren que les cojan, a lanzar besos, a aplaudir… ¿y si explotáramos esa habilidad de aprender movimientos, esa voluntad por interactuar con el entorno?
Pues para responder esta pregunta existe el Baby Sign. Una herramienta de comunicación, basada en la lengua de signos americana, adaptada y simplificada a las destrezas, necesidades y posibilidades del bebé.
Personalmente me declaro adicta a este mundo. Estoy muy dentro, y es gracias a una familia que hace magia. Son tan divertidos, tan gamberros y tan cercanos, que me han conquistado. Ellos son Andrea e Íñigo, Ratón y Tequila, y los podéis encontrar en @babysignspain en Instagram, o en babysignspain.thinkific.com
Pero ¿por qué empezar a signar a nuestro bebé? La respuesta más sencilla es para que haya una comunicación antes de que aparezca el habla. Pero este acto implica mucho más que únicamente un intercambio de información. Entre otros beneficios, el Baby Sign reduce la frustración, potencia el bilingüísmo, aumenta la confianza y la autonomía, estimula el desarrollo intelectual… pero el que considero más importante es que refuerza los vínculos entre el bebé y el adulto.
En este punto es interesante conocer algunos aspectos sobre la teoría del apego de Bowbly o Ainsworth, la predisposición biológica de bebé a formar vínculos con los demás para sobrevivir, y otros planteamientos en el campo del desarrollo socio-emocional de la infancia, como por ejemplo los tipos de apego que se pueden crear en función de la relación con el adulto. De estos últimos, el que nos interesa crear en el entorno familiar, es el Apego Seguro.
Algunas de las claves para conseguirlo son definir una figura de apego, aceptar las particularidades del niño o la niña, dar respuesta a todas a sus necesidades, establecer límites adecuados… El baby sign es una herramienta que nos ayuda a conseguir todas ellas y muchas más.
En primer lugar, se refuerza la figura de apego en tanto que las interacciones con peque se incrementan, así como la calidad de estas ya que se llevan a cabo a través del juego, el cual estará presente durante toda la jornada y las rutinas mediante los gestos. Es una manera de conectar de forma especial con los peques de la casa.
Por otro lado, el adulto puede comprender las emociones y deseos del niño o niña, atenderlos en el momento que lo necesita y responder a sus necesidades de forma casi inmediata, sin llegar al llanto. Además, la bidireccionalidad de la comunicación permite una anticipación de la acción, lo que reduce la frustración y las rabietas y facilita el establecimiento de los límites.
Así mismo, que bebé perciba que sus gestos llevan a una interacción funcional con, sobre todo, su figura de apego, hace que sienta que sus voluntades, pensamientos, sentimientos y acciones son importantes. Lo cual favorece el clima de seguridad y confianza que se necesita para procurar un desarrollo óptimo de todas sus capacidades.
Nuestra experiencia no puede ser más positiva. Empezamos a signar cuando la peque tenía 6 meses aproximadamente, al inicio de la Alimentación Complementaria. Considero que Baby Led Weaning y Baby Sign deberían ir unidos. No hay nada más especial que ver como tu bebé expresa su voluntad de que le des más comida, te pida agua o te haga ver que ya ha acabado.
Se recomienda empezar a signar entre los 8 y 10 meses, es cuando ellos comienzan a tener la capacidad de controlar sus movimientos, establecer conexiones cognitivas interesantes, aumenta la curiosidad de relacionarse con el entorno, etc. Por este motivo nos costó que Emma empezara a devolver signos, todavía era muy pequeña. Aun así, empezamos con algunas palabras: leche, más, agua, baño, música, perro y poco más. El primero que devolvió fue “leche” y posteriormente fue “música”. Su primer signo, igual que su primera palabra o sus primeros pasos, son momentos únicos que se quedan grabados ¿por qué no vivir esa experiencia?
A partir de los 11 meses, empezó a signar palabras, todos los días hacía alguna nueva, y ahora, con 14, tenemos un repertorio amplísimo: leche, música, más, se acabó, fruta, naranja, jabón, baño, cepillo de dientes, pañal, caca, perro, gato, mono, rana, serpiente, coche…
Emma signa, pero también dice palabras, a pesar de lo que se pueda pensar, signar no retrasa el habla, más bien al contrario, lo estimula. Hay palabras que no signa y sí dice: mamá, papá, yaya, agua, zapatillas, chaqueta, mando… Lo mágico de este mundo es saber qué quiere expresar bebé y que, además, esta acción sea la norma y no la excepción durante todo el día. Verle la cara de satisfacción al darse cuenta de que le hemos entendido es fascinante.
Como cualquier bebé, lo que ella persigue es hacerse entender, y si le resulta más sencillo hacerlo con sonidos, obviamente los utilizará antes que los gestos, aunque yo se los siga haciendo. Y ¿para qué? Pues porque Emma algún día será hermana mayor y los utilizaremos y, además, también los utilizaremos para aprender inglés, incluso cuando ya hable perfectamente. Nos quedan unos cuantos años de signar, de seguir conectando y enamorándonos de este maravilloso mundo.










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