9 meses dentro, 9 meses fuera
- MaMestra

- 10 oct 2020
- 2 min de lectura
Siendo el adulto humano el mayor depredador del mundo animal ¿por qué nuestros bebés son de los más vulnerables al nacer?
Cualquier mamífero nace con la capacidad casi inmediata de desplazarse, un hito evolutivo que le permite escapar del peligro, si lo hay, por sus propio medios. Pero no es hasta entorno a los 9 meses, cuando el cachorro humano logra gatear o, en ocasiones, empezar a caminar, como es el caso de Emma. Durante estos primeros meses de vida, el bebé necesita conocer, explorar y fortalecer su cuerpo, completando así un desarrollo primario, el del movimiento. Pero también descubrirá su entorno y encontrará y definirá su sitio en él.
La Naturaleza es sabia y tiene una explicación lógica para que seamos la especie de mamíferos menos desarrollada al nacer. La razón por la que un bebé nace tan indefenso es básicamente que tiene que atravesar el canal del parto. Un canal estrecho que no conseguiría pasar de no ser por la maleabilidad de sus huesos del cráneo y la falta de desarrollo del cerebro y su cuerpo en general. De ahí que nuestros cachorros sean tan vulnerables y completamente dependientes.
Será al menos, durante los nueve meses posteriores al nacimiento cuando el bebé complete su desarrollo y adaptación a la vida extrauterina, tanto a nivel corporal como mental. Tonificará sus extremidades, conocerá sonidos, objetos y personas de su entorno, realizará movimientos voluntarios, etc. Esto es conocido como exterogestación.
Para poder evolucionar de forma óptima, es fundamental crear un clima de seguridad, confianza, respeto y afecto.
Sobre todo durante el primer año de vida, es muy importante llevar a cabo una crianza respetuosa, llena de cariño y de contacto físico y social. Procurando el bienestar, la salud y la tranquilidad del bebé, para que pueda experimentar y descubrir su entorno y su propio cuerpo, de manera autónoma, desde la calma, la tranquilidad y en un entorno seguro.









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